Un cuidado suave y periódico mantiene el buen aspecto de las superficies y ayuda a detectar cambios a tiempo.
Utiliza paños suaves y un limpiador adecuado para el acabado. Retira los residuos y evita los productos agresivos y los útiles abrasivos.
Revisa periódicamente los revestimientos, las uniones y las fijaciones. Si hay piezas sueltas o daños visibles, pide a un profesional que evalúe la instalación.
